

Escrito por:
Psicóloga clínica · Máster en Psicología de la Salud · Certificada en EMDR · Monitora de Mindfulness · Fundadora de PsicólogosHoy · 16 años de experiencia clínica.
Una crisis de pánico (también llamada ataque de pánico) es un episodio súbito de miedo intenso que desencadena reacciones físicas severas, aun cuando no existe un peligro real ni una causa aparente. Según el Instituto Nacional de Salud Mental de EE.UU. (NIMH), las crisis de pánico pueden ocurrir de forma inesperada y generar una sensación abrumadora de pérdida de control, e incluso la impresión de estar sufriendo un infarto o de morir.
Aunque son extremadamente desagradables, las crisis de pánico no son peligrosas desde el punto de vista médico. Sin embargo, pueden afectar profundamente la calidad de vida si no se abordan de manera adecuada.
Los síntomas suelen aparecer de manera abrupta, alcanzan su punto máximo en aproximadamente 10 minutos y pueden incluir:
Es importante saber que experimentar una crisis de pánico aislada no significa necesariamente tener un trastorno de pánico. El trastorno de pánico, según la OMS, se diagnostica cuando las crisis son recurrentes e inesperadas, y la persona desarrolla un temor persistente a tener nuevos episodios.
Las causas exactas no están completamente establecidas, pero se sabe que intervienen múltiples factores:
Existe una predisposición genética: las personas con familiares que han experimentado trastornos de ansiedad tienen mayor probabilidad de sufrir crisis de pánico. También se han identificado alteraciones en los circuitos cerebrales que regulan la respuesta de “lucha o huida”.
El estrés acumulado, las experiencias traumáticas y ciertos patrones de pensamiento (como la tendencia a catastrofizar las sensaciones corporales) pueden aumentar la vulnerabilidad a los ataques de pánico.
Situaciones de alto estrés, cambios importantes en la vida, el consumo excesivo de cafeína o estimulantes, y la falta de sueño pueden actuar como disparadores de una crisis.
La buena noticia es que las crisis de pánico son altamente tratables. Estas son las opciones de tratamiento con mayor respaldo científico:
La TCC es considerada el tratamiento de primera línea para las crisis de pánico. Según la Asociación Americana de Psicología (APA), esta terapia ayuda a identificar y modificar los patrones de pensamiento distorsionados que alimentan el ciclo del pánico. Por ejemplo, aprender que las palpitaciones no significan un infarto, o que la dificultad para respirar no implica asfixia real.
Esta modalidad terapéutica se centra en exponer gradualmente a la persona a las sensaciones físicas asociadas al pánico (como el aumento de la frecuencia cardíaca o la hiperventilación) en un entorno controlado y seguro. Con el tiempo, el cerebro aprende que estas sensaciones no son peligrosas, y la respuesta de miedo se reduce significativamente.
La terapia EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing) ha demostrado ser efectiva para tratar el trastorno de pánico, especialmente cuando este tiene raíces en experiencias traumáticas. El EMDR ayuda a reprocesar los recuerdos que pueden estar alimentando la respuesta de ansiedad.
Durante una crisis de pánico, estas técnicas pueden ayudar a reducir la intensidad de los síntomas:
Ciertos hábitos pueden reducir significativamente la frecuencia de las crisis:
En algunos casos, un psiquiatra puede recomendar medicación como complemento a la psicoterapia. Los medicamentos más utilizados incluyen inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y, en situaciones agudas, benzodiacepinas bajo estricta supervisión médica. La medicación no reemplaza la terapia, pero puede ser útil para estabilizar los síntomas mientras se trabaja en las causas subyacentes.
Es fundamental buscar apoyo especializado si:
El tratamiento temprano es clave: cuanto antes se aborde el problema, mejores son los resultados. La mayoría de las personas que reciben tratamiento adecuado logran una mejoría significativa.
En PsicólogosHoy contamos con profesionales especializados en el tratamiento de trastornos de ansiedad y crisis de pánico. Trabajamos con enfoques basados en evidencia para ayudarte a recuperar el control y la tranquilidad que mereces.
No tienes que enfrentar esto solo. Agenda una cita y da el primer paso hacia tu bienestar.

Escrito por:
Psicóloga clínica · Máster en Psicología de la Salud · Certificada en EMDR · Monitora de Mindfulness · Fundadora de PsicólogosHoy · 16 años de experiencia clínica.