

Escrito por:
Psicóloga clínica · Máster en Psicología de la Salud · Certificada en EMDR · Monitora de Mindfulness · Fundadora de PsicólogosHoy · 16 años de experiencia clínica.
Perder a alguien que amamos es una de las experiencias más dolorosas que enfrentamos como seres humanos. El duelo no es una enfermedad ni una debilidad: es la respuesta natural del cuerpo y la mente ante una pérdida significativa. Sin embargo, cuando ese dolor se prolonga o interfiere con la vida cotidiana, puede ser necesario buscar acompañamiento profesional.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente el 10% de las personas en duelo desarrollan lo que se conoce como duelo prolongado, una condición reconocida oficialmente en la CIE-11 desde 2022 [1]. Entender qué es el duelo, cómo se manifiesta y cuándo pedir ayuda puede marcar la diferencia entre un proceso de sanación saludable y un sufrimiento que se cronifica.
El duelo es el proceso psicológico, emocional y físico que atravesamos tras una pérdida importante. Aunque se asocia principalmente con la muerte de un ser querido, también puede surgir ante:
El duelo no es algo que se deba “superar” rápidamente. Es un proceso que requiere tiempo, espacio y, muchas veces, apoyo. Investigaciones publicadas en el Journal of Clinical Psychology indican que la mayoría de las personas logran adaptarse a la pérdida en un período de 6 a 12 meses, aunque este plazo varía considerablemente según la persona y las circunstancias [2].
El modelo más conocido es el de las cinco etapas del duelo propuesto por la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross en 1969:
Es importante aclarar que estas etapas no son lineales ni obligatorias. No todas las personas las experimentan en este orden, ni todas pasan por cada una de ellas. La propia Kübler-Ross señaló antes de su muerte que el modelo nunca pretendió ser una guía rígida [3]. Lo valioso del modelo es que normaliza emociones que muchas veces se juzgan como “incorrectas” o “exageradas”.
El duelo no solo se siente emocionalmente. Sus efectos abarcan múltiples dimensiones:
Un estudio de la Universidad de Columbia encontró que el duelo intenso activa las mismas áreas cerebrales que el dolor físico, lo que explica por qué muchas personas sienten que “les duele el cuerpo” durante el proceso [4].
No existe un duelo “correcto”. Sin embargo, los profesionales de salud mental distinguen entre el duelo normal (o adaptativo) y el duelo prolongado (antes llamado duelo complicado o patológico).
Señales de que el duelo podría requerir atención profesional:
La CIE-11 de la OMS define el trastorno por duelo prolongado como una condición donde la respuesta de duelo persiste de forma atípica por al menos 12 meses (6 meses en niños) y causa un deterioro significativo en el funcionamiento personal, familiar o laboral [1].
Si estás atravesando un duelo, estas estrategias pueden ayudarte en el camino:
No hay emociones “buenas” o “malas” en el duelo. La tristeza, la rabia e incluso los momentos de risa son parte del proceso. Reprimir las emociones no acelera la recuperación; al contrario, puede prolongar el sufrimiento.
Aunque cueste, intenta conservar horarios de sueño, alimentación y actividad física mínima. El cuerpo necesita cuidado básico para sostener el proceso emocional.
Compartir el dolor con personas de confianza alivia la carga. No necesitas “ser fuerte” frente a los demás. Un estudio publicado en PLOS ONE demostró que el apoyo social es uno de los factores protectores más importantes contra el desarrollo de duelo prolongado [5].
En los primeros meses de duelo, el juicio puede estar alterado. Si es posible, posterga decisiones grandes (vender una propiedad, cambiar de ciudad, terminar relaciones) hasta que el proceso esté más avanzado.
No es necesario esperar a estar en crisis. Un psicólogo o psicoterapeuta puede ofrecer herramientas concretas para transitar el duelo de forma saludable, incluso desde las primeras semanas.
Existen enfoques terapéuticos con evidencia científica sólida para el tratamiento del duelo:
Los niños también experimentan duelo, aunque lo expresan de forma diferente a los adultos. Pueden manifestar:
Es fundamental hablar con los niños de forma honesta y adaptada a su edad, validar sus emociones y mantener las rutinas en la medida de lo posible. Si los síntomas persisten o se intensifican, la orientación de un profesional especializado en infancia puede ser de gran ayuda.
No existe un momento “demasiado temprano” para pedir ayuda. Consultar con un profesional de salud mental es recomendable cuando:
En Psicólogos Hoy contamos con profesionales especializados en procesos de duelo y trauma que pueden acompañarte. Conoce a nuestro equipo y da el primer paso hacia tu bienestar.

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Psicóloga clínica · Máster en Psicología de la Salud · Certificada en EMDR · Monitora de Mindfulness · Fundadora de PsicólogosHoy · 16 años de experiencia clínica.