Infidelidad Pareja Recuperacion
Ps. Sohad Sarrás, psicóloga clínica

Escrito por:

Ps. Sohad Sarrás

Psicóloga clínica · Máster en Psicología de la Salud · Certificada en EMDR · Monitora de Mindfulness · Fundadora de PsicólogosHoy · 16 años de experiencia clínica.

Pocas crisis golpean una relación con la fuerza que golpea una infidelidad. No es solo el hecho en sí: es el derrumbe de la narrativa que los dos habían construido. El “creí que te conocía” es, muchas veces, lo más difícil de procesar.

Y sin embargo, muchas parejas se recuperan. No vuelven a lo que eran antes —eso casi nunca ocurre— pero construyen algo distinto, muchas veces más sólido, que reconoce la herida sin quedar definido por ella.

Lo que sigue no son frases motivacionales. Son respuestas concretas a las preguntas que más hace la gente que está en el medio de este proceso.

¿Cuántas parejas se recuperan de una infidelidad?

Los datos varían según la metodología del estudio y la definición de “recuperación”, pero la investigación del Gottman Institute —basada en más de cuatro décadas de estudio de parejas— estima que alrededor del 60 al 70% de las parejas que buscan terapia tras una infidelidad logran estabilizar la relación. Estabilizar no significa olvidar: significa recuperar seguridad, confianza funcional y proyecto común.

El porcentaje sube cuando ambos miembros de la pareja están comprometidos con el proceso y cuando la terapia comienza relativamente pronto después de la revelación.

Lo que predice mal pronóstico no es la infidelidad en sí, sino la respuesta posterior: minimización del impacto, falta de transparencia sostenida, o ausencia real de motivación para cambiar lo que llevó a la infidelidad.

¿Infidelidad sexual o emocional: hay diferencia en el daño?

Sí, aunque no en la dirección que muchos esperan.

La investigación de Glass & Wright (1997) mostró que las mujeres tienden a encontrar más amenazante la infidelidad emocional (una conexión profunda con otra persona aunque no haya habido sexo), mientras que los hombres reportan mayor angustia ante la infidelidad sexual. Hay una base evolutiva propuesta para esta diferencia, aunque los datos culturales la matizan.

En la práctica clínica, la infidelidad emocional es frecuentemente más difícil de trabajar en terapia de pareja porque:

  • Los límites son más borrosos (“¿en qué momento cruzamos la línea?”)
  • El miembro traicionado a menudo se pregunta si la otra persona “ocupa un lugar que yo no puedo ocupar”
  • El vínculo emocional puede ser más difícil de cortar que uno sexual
  • La pareja infiel a veces no reconoce el nivel de daño causado porque “no pasó nada físico”

En ambos casos, el daño central es el mismo: la traición de la confianza y la rotura del acuerdo implícito o explícito de exclusividad.

¿Cuánto tiempo tarda el proceso de recuperación?

El modelo terapéutico más respaldado para este trabajo —la Terapia de Pareja Integrativa tras Infidelidad de Snyder, Baucom & Gordon (2007)— describe tres fases:

  1. Fase de impacto (semanas 1-8 aprox.): Manejo de la crisis aguda, reducción de conductas destructivas (acusaciones extremas, contacto con la tercera persona), estabilización emocional básica. El objetivo no es resolver nada, sino que la pareja no se destruya mientras procesa el shock.
  2. Fase de comprensión (meses 2-6 aprox.): Exploración de qué factores relacionales, individuales y contextuales contribuyeron a la infidelidad. Esto no significa “buscar culpables”: significa entender para poder cambiar algo.
  3. Fase de decisión y reconstrucción (meses 6-18 aprox.): La pareja toma una decisión informada sobre el futuro de la relación. Si deciden seguir, se trabajan la confianza, la intimidad y los nuevos acuerdos.

El proceso completo, cuando se hace bien, suele tomar entre 12 y 24 meses. Quien espera “que todo vuelva a ser normal en tres meses” se va a frustrar, y esa frustración puede terminar lo que la terapia estaba construyendo.

¿Hay situaciones en que la terapia de pareja no funciona?

Sí. La terapia de pareja tras infidelidad tiene contraindicaciones o condiciones que la hacen muy poco probable de funcionar:

  • La relación paralela continúa. Si la pareja infiel no ha cortado el vínculo con la tercera persona, no hay base para el trabajo terapéutico. No se puede reconstruir confianza en tiempo real mientras el engaño sigue.
  • No hay motivación real de ambas partes. Una persona no puede querer salvar una relación por dos. Si uno de los dos va “para no quedar como el malo” o cediendo a presión familiar, el proceso no funciona.
  • Hay violencia en la relación. La terapia de pareja conjunta está contraindicada en contextos de violencia doméstica. Antes se requiere trabajo individual y evaluación de seguridad.
  • La infidelidad forma parte de un patrón repetido no abordado. Si es la tercera vez que ocurre y las anteriores no se trabajaron, el pronóstico cambia significativamente.

¿El que fue infiel también necesita terapia individual?

Con frecuencia, sí. La infidelidad rara vez ocurre en el vacío. Suele estar conectada con dinámicas individuales: necesidades emocionales no verbalizadas, dificultades con la intimidad, historia de apego, baja tolerancia al conflicto directo, entre otras.

La terapia individual paralela a la de pareja no es señal de que “la relación está peor”: es señal de que la persona está tomando en serio su parte del trabajo. La terapia de pareja puede estancarse si uno de los dos no tiene espacio para procesar su propia historia.

Lo mismo aplica para la persona traicionada, especialmente si hay síntomas de trauma: flashbacks, hipervigilancia, incapacidad para funcionar con normalidad semanas después de la revelación. El EMDR ha mostrado buenos resultados para procesar el trauma de la infidelidad cuando estos síntomas están presentes.

Mini-caso: Andrea y Tomás, diecisiete años de matrimonio

Andrea descubrió los mensajes por accidente. No buscaba nada. Tomás llevaba ocho meses en una relación emocional y sexual con una compañera de trabajo.

La primera sesión de terapia de pareja fue tensa y caótica: Andrea alternaba entre llanto y rabia, Tomás entre la culpa y la defensiva. La terapeuta no intentó resolver nada ese día. El objetivo fue que ambos pudieran hablar sin que la sesión terminara en ruptura.

En las semanas siguientes, Andrea empezó terapia individual para manejar los síntomas de trauma (no podía dormir, tenía imágenes intrusivas de lo que imaginaba que había ocurrido). Tomás también inició proceso individual para entender qué lo había llevado a tomar esa decisión sin hablar primero con Andrea.

A los ocho meses de trabajo, los dos describían la relación como “diferente, pero más honesta que antes”. A los dieciocho meses, habían reconstruido un nivel de intimidad que ambos reconocían como más profundo que en los últimos cinco años de matrimonio.

No todos los casos terminan así. Pero este ilustra que la recuperación es posible cuando hay compromiso real de ambas partes.

(Caso ficticio construido con base en presentaciones clínicas frecuentes.)

¿Qué modelo terapéutico tiene más evidencia para este trabajo?

La Terapia de Pareja Focalizada en las Emociones (EFT, por sus siglas en inglés) de Sue Johnson y la Terapia Integrativa tras Infidelidad de Snyder, Baucom & Gordon son los modelos con mayor respaldo empírico.

La EFT trabaja el vínculo de apego subyacente: la infidelidad como ruptura del apego seguro, y la recuperación como reconstrucción de ese vínculo. Es especialmente efectiva cuando la infidelidad estuvo relacionada con distancia emocional crónica en la relación.

La terapia de Snyder et al. es más estructurada y fásica, adecuada cuando hay necesidad de trabajo cognitivo más explícito sobre lo ocurrido.

En Chile, ambos modelos están disponibles en psicólogos con formación especializada en terapia de pareja.

¿Cómo sé si mi pareja realmente quiere recuperarse?

Esta es la pregunta más frecuente, y no tiene respuesta certera en las primeras semanas. Lo que sí hay son indicadores conductuales que el tiempo va confirmando o desmintiendo:

  • Corta el contacto con la tercera persona de forma clara y verificable (no “nos vemos menos”)
  • Responde preguntas con honestidad, aunque sean incómodas, sin minimizar ni cambiar versiones
  • Asiste a terapia de forma consistente y hace trabajo entre sesiones
  • Tolera la angustia y los episodios de rabia de su pareja sin volverlos “el problema”
  • Muestra cambios concretos en los patrones que contribuyeron a la infidelidad

Las palabras importan menos que los patrones de conducta sostenidos en el tiempo.

Da el primer paso

En PsicólogosHoy contamos con psicólogos especializados en terapia de pareja con formación en los modelos con mayor evidencia para trabajo tras infidelidad. Si están en ese momento, no tienen que procesarlo solos.

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Preguntas frecuentes

¿Hay que contarle todo a la pareja? ¿Cuánto detalle es útil?

Esta es una de las preguntas más difíciles del proceso. La investigación de Snyder et al. sugiere que la persona traicionada generalmente necesita cierto nivel de información para poder procesar, pero que el detalle sexual explícito raramente contribuye a la recuperación y a veces la entorpece al crear imágenes intrusivas. En terapia se trabaja qué preguntas son necesarias para reconstruir la comprensión de lo que ocurrió, y cuáles son preguntas que generan más daño que información.

¿Es normal que después de meses sigan apareciendo momentos de rabia o dolor?

Completamente normal. La recuperación no es lineal. Hay días o semanas que van bien, y luego algo detona el recuerdo (una canción, una ubicación, una fecha) y el dolor vuelve con intensidad. Esto no significa que el proceso no está funcionando: es parte del procesamiento del duelo.

¿Puede una relación recuperarse sin terapia?

Algunas sí. Especialmente cuando la infidelidad fue de evento único, no hubo inversión emocional significativa, y ambas personas tienen recursos emocionales y comunicacionales sólidos. Pero la mayoría de las parejas que intentan procesar una infidelidad sin apoyo profesional se estancan en ciclos de rabia-culpa o evitación, sin llegar a la fase de comprensión y reconstrucción.

¿Cuándo es mejor no intentar recuperar la relación?

Cuando uno o ambos ya no quieren estar en la relación, independientemente de la infidelidad. La terapia de pareja tras infidelidad no tiene como objetivo forzar la continuidad: tiene como objetivo que la decisión que tome la pareja sea informada, procesada, y no tomada en el pico de la crisis.


Fuentes

  • Snyder, D.K., Baucom, D.H. & Gordon, K.C. (2007). Getting past the affair: A program to help you cope, heal, and move on — together or apart. New York: Guilford Press.
  • Glass, S.P. & Wright, T.L. (1997). Reconstructing marriages after the trauma of infidelity. In W.K. Halford & H.J. Markman (Eds.), Clinical handbook of marriage and couples interventions. Chichester: Wiley.
  • Johnson, S.M. (2008). Hold me tight: Seven conversations for a lifetime of love. New York: Little, Brown.
  • Atkins, D.C., Baucom, D.H. & Jacobson, N.S. (2001). Understanding infidelity: Correlates in a national random sample. Journal of Family Psychology, 15(4), 735–749.
  • Gottman, J. & Silver, N. (2012). What makes love last? New York: Simon & Schuster.