EMDR y adicciones: la herida detrás de la sustancia
Ps. Sohad Sarrás, psicóloga clínica

Escrito por:

Ps. Sohad Sarrás

Psicóloga clínica · Máster en Psicología de la Salud · Certificada en EMDR · Monitora de Mindfulness · Fundadora de PsicólogosHoy · 16 años de experiencia clínica.

¿Por qué no basta con dejar de consumir?

Hay una pregunta que muchas personas con adicción se hacen, y que sus familias también: “Si ya sabe lo que le hace daño, ¿por qué no para?”

La respuesta no está en la fuerza de voluntad. Está en lo que hay debajo de la sustancia.

El enfoque trauma-informado de las adicciones parte de una premisa respaldada por décadas de investigación: en la mayoría de los casos, el consumo no es el problema raíz. Es una solución imperfecta a un problema más profundo. Y ese problema, frecuentemente, es el trauma.

La conexión entre trauma y adicción: los datos

El Estudio ACE (Adverse Childhood Experiences, CDC 1998-2017) —el estudio más grande sobre trauma infantil y salud adulta realizado hasta la fecha— mostró que:

  • Las personas con 4 o más experiencias adversas en la infancia tienen 7 veces más riesgo de desarrollar dependencia al alcohol y 10 veces más al consumo de drogas ilícitas
  • El 64% de las personas que ingresan a tratamiento por adicción tienen historia de trauma
  • La exposición a trauma en la infancia es el predictor más potente de consumo problemático en la adultez

En Chile, la Encuesta Nacional de Drogas (SENDA, 2022) reporta que el consumo de alcohol problemático afecta al 11% de la población adulta. El porcentaje con historia de trauma no está desglosado en los reportes oficiales, pero los datos internacionales son consistentes.

Por qué el trauma lleva a la sustancia

El alcohol, la cocaína, los benzodiacepinas, la marihuana: cada sustancia produce efectos distintos, pero para las personas con trauma no resuelto, muchas veces cumplen funciones similares:

  • Reducir la hiperactivación: el sistema nervioso traumatizado está permanentemente en alerta. Las sustancias que relajan (alcohol, opioides) bajan esa activación que no para.
  • Adormecer las emociones: la evitación emocional es un síntoma central del TEPT. Las sustancias que embotan los sentimientos son una forma de evitación química.
  • Escapar de los recuerdos intrusivos: el estado alterado de conciencia que produce la sustancia interrumpe los flashbacks y los pensamientos intrusivos.
  • Sentir algo: en el otro extremo, personas con entumecimiento emocional severo a veces consumen para sentir cualquier cosa, aunque sea artificial.

Desde esta perspectiva, la adicción no es una debilidad moral: es un mecanismo de regulación emocional que funcionó —mal, con costos enormes— cuando no había otro disponible.

Qué aporta el EMDR al tratamiento de las adicciones

Los enfoques tradicionales para las adicciones (grupos de apoyo, intervenciones motivacionales, rehabilitación conductual) son valiosos pero insuficientes cuando hay trauma subyacente no tratado. La persona aprende a no consumir, pero el dolor que la llevó a consumir sigue activo. La recaída es predecible.

El EMDR aporta algo que otros enfoques no ofrecen directamente: la posibilidad de procesar neurobiológicamente el trauma que sustenta la adicción.

Existen protocolos específicos de EMDR para adicciones:

  • EMDR FSAP (Focusing on Affect and Somatic Therapy): integra el trabajo con las sensaciones corporales que desencadenan el craving
  • EMDR PRECI (Protocol for Recent Critical Incidents): trabaja con las experiencias recientes que activaron el consumo
  • DeTUR (Desensitization of Triggers and Urge Reprocessing): protocolo específico EMDR para los estímulos detonantes del craving

¿En qué momento del tratamiento se usa el EMDR?

El EMDR para adicciones se usa habitualmente en combinación con otros enfoques y en un orden específico:

  1. Primero: estabilización. La persona necesita un nivel mínimo de regulación emocional y en muchos casos cierta distancia del consumo activo antes de comenzar el procesamiento del trauma.
  2. Luego: trabajo con los detonantes (triggers). Se identifican y procesan las situaciones, emociones o memorias que activan el craving.
  3. Finalmente: procesamiento del trauma subyacente. Las memorias tempranas que pusieron en marcha el patrón.

Trabajar el trauma sin estabilización previa puede aumentar la intensidad del malestar y paradójicamente el riesgo de consumo. Por eso la secuencia importa.

¿El EMDR funciona para todo tipo de adicciones?

Hay evidencia preliminar para alcohol, cocaína, opioides y algunas adicciones conductuales (juego, pornografía). La evidencia es más sólida para el alcohol y los opioides. El EMDR no es el único tratamiento necesario y en casos de dependencia física severa (como a opioides o alcohol), la desintoxicación médica es el primer paso, antes de cualquier psicoterapia.

Preguntas frecuentes

¿Necesito estar limpio antes de empezar la terapia EMDR?

No necesariamente en abstinencia total, pero sí en un nivel de consumo que permita estar presente en la sesión. Un consumo muy activo o frecuente dificulta el procesamiento. En general, se trabaja en coordinación con otros profesionales (médico, programa de rehabilitación) cuando la dependencia es severa.

¿El EMDR puede reemplazar los grupos de apoyo como AA o NA?

No. Los grupos de apoyo ofrecen comunidad, pertenencia y estructura que el EMDR no puede reemplazar. Son complementarios: el EMDR trabaja el trauma subyacente; los grupos trabajan la identidad y el apoyo social. Muchas personas se benefician de ambos.

¿Cuánto tiempo dura el tratamiento con EMDR para una adicción?

Depende de la historia traumática y de la complejidad de la adicción. En general, el tratamiento completo que incluye EMDR se extiende entre 1 y 2 años. Los cambios en el craving y en la estabilidad emocional pueden comenzar a notarse antes.

Fuentes

  1. Felitti, V. J., et al. (1998). Relationship of childhood abuse and household dysfunction to many of the leading causes of death in adults: The ACE Study. American Journal of Preventive Medicine, 14(4), 245–258.
  2. SENDA (2022). Duodécima Encuesta Nacional de Drogas en Población General. Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol, Chile.
  3. Markus, W., & Hornsveld, H. K. (2017). EMDR Interventions in Addiction. Journal of EMDR Practice and Research, 11(1), 3–29.
  4. van Minnen, A., et al. (2016). Long-term treatment gains of EMDR therapy for PTSD. Journal of Traumatic Stress, 29(4), 358–366.