Disociación: cuando la mente se desconecta para sobrevivir
Ps. Sohad Sarrás, psicóloga clínica

Escrito por:

Ps. Sohad Sarrás

Psicóloga clínica · Máster en Psicología de la Salud · Certificada en EMDR · Monitora de Mindfulness · Fundadora de PsicólogosHoy · 16 años de experiencia clínica.

“Me fui a otro lugar” — la disociación como mecanismo de supervivencia

“Fue como si me saliera de mi cuerpo y lo mirara desde afuera.” “En medio de lo que estaba pasando, simplemente me fui: no lo sentía.” “Hay bloques de tiempo de mi infancia de los que no recuerdo nada.”

Estas descripciones son más frecuentes de lo que se cree. Son formas de disociación, y son respuestas naturales del cerebro ante situaciones que superan su capacidad de procesamiento en el momento.

La disociación no es locura, no es invención y no es debilidad. Es la mente haciendo lo que mejor sabe hacer cuando no tiene otras herramientas: retirarse para sobrevivir. El problema aparece cuando este mecanismo se vuelve automático, se activa en situaciones donde ya no hay amenaza real, y comienza a interferir con la vida cotidiana.

¿Qué es exactamente la disociación?

La disociación es una interrupción en la integración normal de la conciencia, la memoria, la identidad, la emoción o la percepción. En condiciones normales, todos estos procesos funcionan de forma coordinada y continua. En la disociación, esa continuidad se rompe.

Hay un espectro: desde formas leves y cotidianas (absorción en un libro hasta perder la noción del tiempo, conducir en “piloto automático”) hasta formas más severas relacionadas con el trauma.

La disociación relacionada con el trauma ocurre cuando el cerebro, ante una experiencia abrumadora, no puede integrarla en su narrativa normal y “separa” esa experiencia del flujo consciente. Es una función adaptativa: permite seguir funcionando cuando lo que está pasando es demasiado para procesar en el momento.

Tipos de disociación

Despersonalización

Sensación de estar separado del propio cuerpo o de los propios procesos mentales. “Me miraba desde afuera.” “Sentía mis manos como si no fueran mías.” “Sé que están pasando cosas pero no las siento como reales.”

Desrealización

El mundo externo se percibe como irreal, distante, nebuloso o artificial. Las personas y los objetos pueden verse como si fueran de cartón. “Todo parecía una película.” “Las personas que me rodeaban se veían raras, como robots.”

Amnesia disociativa

Incapacidad de recordar información autobiográfica importante, habitualmente relacionada con eventos traumáticos. Puede ser localizada (no recuerdo las horas del accidente), selectiva (no recuerdo nada de cierta etapa de la vida) o generalizada (no recuerdo casi nada de la infancia).

Confusión de identidad

Sensación de incertidumbre sobre quién es uno, de inconsistencia entre distintas “versiones” de uno mismo, o de que hay partes internas que parecen tener sus propias emociones, memorias o impulsos.

Trastorno de Identidad Disociativo (TID)

La forma más severa del espectro disociativo. Implica la presencia de dos o más estados de personalidad distintos, con amnesia entre ellos. Está asociado invariablemente a trauma severo y repetido en la infancia, habitualmente abuso sexual, físico o emocional grave. Es mucho más raro que las formas anteriores.

Señales de que puedes estar experimentando disociación

La disociación puede pasar desapercibida durante años porque quien la vive muchas veces asume que “así es como funciona el cerebro de todo el mundo”. Algunas señales que vale la pena explorar con un profesional:

  • Te “despiertas” en medio de situaciones sin saber cómo llegaste allí
  • Encuentras objetos, escritos o mensajes que no recuerdas haber dejado o enviado
  • Las personas cercanas te cuentan cosas que habrías hecho o dicho y tú no las recuerdas
  • Tienes dificultad para sentir tus emociones, como si hubiera un vidrio entre tú y lo que sientes
  • Sientes que hay “partes” de ti que reaccionan de maneras que no entiendes o no controlas
  • Tienes períodos de la infancia de los que no recuerdas casi nada
  • Ante situaciones de estrés, “te vas” de manera automática: te desconectas de tu cuerpo o del ambiente

La conexión entre disociación y trauma

La disociación clínicamente significativa está estrechamente relacionada con historia de trauma, especialmente trauma temprano. El modelo de la Teoría de las Partes de la Personalidad (Van der Hart, Nijenhuis y Steele) explica cómo el trauma severo y repetido puede impedir la integración de la personalidad en el desarrollo, dando lugar a estructuras disociativas más o menos complejas.

Esto tiene implicaciones directas para el tratamiento: antes de procesar el trauma con EMDR u otra técnica, es necesario trabajar la estabilización y la comunicación entre las partes disociadas del self. Abordar el trauma directamente sin esta preparación puede aumentar la desestabilización.

Tratamiento de la disociación

El tratamiento de la disociación es especializado y requiere un enfoque en fases:

  1. Psicoeducación: entender qué es la disociación, cómo funciona y por qué no es peligrosa en sí misma.
  2. Estabilización: desarrollar recursos de regulación emocional y técnicas de anclaje (grounding) para volver al presente cuando aparece la disociación.
  3. Trabajo con las partes: establecer comunicación interna, comprender la función de cada parte disociada.
  4. Procesamiento del trauma subyacente: EMDR u otros enfoques, adaptados para el trabajo con disociación.
  5. Integración: el objetivo final no es “eliminar” las partes sino integrarlas en una experiencia del self más coherente y flexible.

Preguntas frecuentes

¿La disociación es peligrosa?

La disociación en sí misma no es peligrosa, pero puede serlo en ciertos contextos (manejar, cruzar una calle) si es muy frecuente o intensa. Su mayor daño es la interferencia con la vida cotidiana y con la capacidad de estar presente en las relaciones y en uno mismo.

¿Puedo tener disociación sin haber tenido un trauma obvio?

Sí. Algunos traumas son difusos o difíciles de reconocer como tales: negligencia emocional, invalidación crónica, crecer con un padre deprimido o ansioso, bullying severo. No todos los traumas dejan una “huella visible” obvia.

¿El EMDR funciona para la disociación?

Sí, pero con modificaciones específicas. Los protocolos EMDR para trastornos disociativos (como el desarrollado por Dolores Mosquera y Anabel González) están diseñados para trabajar de manera segura con personas que disocian, evitando la desestabilización. No todo terapeuta EMDR está formado en esto.

Fuentes

  1. Van der Hart, O., Nijenhuis, E. R. S., & Steele, K. (2006). The Haunted Self: Structural Dissociation and the Treatment of Chronic Traumatization. Norton.
  2. Mosquera, D., & González, A. (2011). Abordaje del trauma y el TEPT con EMDR. Psicoicom.
  3. American Psychiatric Association (2022). DSM-5-TR.
  4. Putnam, F. W. (1997). Dissociation in Children and Adolescents. Guilford Press.