Mujer joven con síntomas de ansiedad cubriéndose el rostro
Ps. Sohad Sarrás, psicóloga clínica

Escrito por:

Ps. Sohad Sarrás

Psicóloga clínica · Máster en Psicología de la Salud · Certificada en EMDR · Monitora de Mindfulness · Fundadora de PsicólogosHoy · 16 años de experiencia clínica.

Ansiedad: síntomas, causas y cuándo buscar ayuda profesional

Todos hemos sentido ansiedad alguna vez: antes de una entrevista de trabajo, frente a un examen o al enfrentar una decisión importante. Esa sensación de alerta es normal y, en cierta medida, útil. El problema aparece cuando la preocupación se vuelve constante, desproporcionada y empieza a interferir con tu vida diaria.

En Chile, uno de cada cuatro personas presenta síntomas de ansiedad, según el Termómetro de Salud Mental ACHS-UC [1]. Y a nivel mundial, la OMS estima que 359 millones de personas viven con un trastorno de ansiedad [2]. Son cifras que reflejan algo importante: si estás pasando por esto, no estás solo.

En este artículo te explico qué es la ansiedad, cómo reconocer sus síntomas, qué la causa y qué opciones de tratamiento existen con respaldo científico.

¿Qué es la ansiedad y por qué aparece?

La ansiedad es una respuesta natural del cuerpo ante situaciones que percibimos como amenazantes o inciertas. Es nuestro sistema de alarma interno: nos prepara para actuar, huir o protegernos. Hasta ahí, es completamente funcional.

El problema surge cuando esa alarma se activa sin un peligro real, o cuando permanece encendida mucho más tiempo del necesario. En ese punto, la ansiedad deja de ser una respuesta adaptativa y se convierte en un obstáculo.

Un trastorno de ansiedad se diferencia de la ansiedad común en tres aspectos:

  • Intensidad: la reacción emocional es desproporcionada respecto a la situación real.
  • Duración: persiste durante semanas o meses, no solo en momentos puntuales.
  • Impacto funcional: interfiere con el trabajo, las relaciones o las actividades cotidianas.

Los síntomas suelen comenzar durante la adolescencia o la adultez temprana [2], aunque pueden aparecer a cualquier edad, especialmente después de eventos estresantes o traumáticos.

Síntomas de la ansiedad: cómo reconocerla en tu cuerpo y tu mente

La ansiedad no solo se siente “en la cabeza”. Se manifiesta en el cuerpo, en los pensamientos y en la forma en que nos comportamos. En mi práctica clínica, muchas personas llegan consultando por síntomas físicos —como dolor de pecho o problemas digestivos— sin sospechar que el origen es un cuadro ansioso.

Síntomas físicos

  • Taquicardia o palpitaciones
  • Tensión muscular, especialmente en cuello y espalda
  • Dificultad para respirar o sensación de ahogo
  • Sudoración excesiva
  • Problemas digestivos (náuseas, dolor de estómago, colon irritable)
  • Fatiga constante sin causa médica aparente
  • Insomnio o sueño no reparador

Síntomas emocionales y cognitivos

  • Preocupación excesiva y difícil de controlar
  • Sensación de que algo malo va a pasar
  • Irritabilidad
  • Dificultad para concentrarse o “mente en blanco”
  • Pensamientos repetitivos y catastróficos

Síntomas conductuales

  • Evitar situaciones que generan malestar (reuniones, lugares, conversaciones)
  • Necesidad constante de buscar reaseguro en otros
  • Dificultad para tomar decisiones
  • Aislamiento social progresivo

En Chile, los síntomas más reportados son la preocupación excesiva (28,5%), los problemas para relajarse (24,3%) y la sensación de nervios o tensión constante (23,3%) [1].

Tipos de trastornos de ansiedad

La ansiedad no se presenta de una sola forma. Existen varios trastornos reconocidos, y cada uno tiene características particulares:

  • Trastorno de ansiedad generalizada (TAG): preocupación excesiva y persistente sobre múltiples temas de la vida cotidiana, la mayor parte de los días, durante al menos seis meses.
  • Trastorno de pánico: episodios repentinos e intensos de miedo (crisis de pánico), acompañados de síntomas físicos como taquicardia, sudoración y sensación de perder el control. Más sobre crisis de pánico
  • Fobias específicas: miedo intenso y desproporcionado ante objetos o situaciones concretas (alturas, animales, inyecciones, volar).
  • Trastorno de ansiedad social: miedo marcado a situaciones sociales donde la persona siente que será juzgada o evaluada negativamente.
  • Trastorno de estrés postraumático (TEPT): ansiedad persistente vinculada a un evento traumático pasado. Cómo abordamos el TEPT con EMDR

Es común que estos trastornos coexistan o que la ansiedad se presente junto con depresión. Por eso es importante una evaluación profesional que identifique con precisión lo que está ocurriendo.

Causas de la ansiedad: ¿por qué me pasa esto?

No existe una causa única. La ansiedad es resultado de una combinación de factores que interactúan entre sí:

Factores biológicos

  • Predisposición genética: tener familiares con trastornos de ansiedad aumenta la probabilidad.
  • Desequilibrios en neurotransmisores como serotonina, noradrenalina y GABA.
  • Alteraciones en la amígdala cerebral, que regula las respuestas de miedo.

Factores psicológicos

  • Experiencias traumáticas en la infancia o adultez.
  • Estilos de pensamiento rígidos o catastróficos (“siempre pasa lo peor”).
  • Baja tolerancia a la incertidumbre.
  • Perfeccionismo y autoexigencia excesiva.

Factores ambientales y contextuales

  • Estrés laboral sostenido o burnout.
  • Problemas económicos o inestabilidad.
  • Duelos, separaciones o cambios vitales importantes.
  • Contexto social: la pandemia de COVID-19 provocó un aumento del 25% en los trastornos de ansiedad y depresión a nivel mundial [3].

Las mujeres tienen una prevalencia significativamente mayor: en Chile, un 35,5% de las mujeres presenta síntomas de ansiedad frente a un 13,4% de los hombres [1]. Esto se explica por una combinación de factores hormonales, sociales y de carga de roles.

¿Cómo se trata la ansiedad? Opciones con respaldo científico

La buena noticia es que los trastornos de ansiedad son altamente tratables. Las personas que reciben terapia tienen casi tres veces más probabilidades de mejorar en comparación con quienes no reciben tratamiento [4]. Lo importante es elegir un enfoque con evidencia.

Terapia cognitivo-conductual (TCC)

Es el tratamiento con mayor respaldo científico para los trastornos de ansiedad. La TCC trabaja sobre la relación entre pensamientos, emociones y conductas. Te ayuda a:

  • Identificar patrones de pensamiento que mantienen la ansiedad.
  • Cuestionar creencias irracionales o catastróficas.
  • Exponerte gradualmente a las situaciones que evitas.
  • Desarrollar herramientas concretas para manejar la activación ansiosa.

Un metaanálisis de ensayos clínicos controlados mostró que la TCC produce mejoras significativas tanto en síntomas de ansiedad como en calidad de vida, con efectos particularmente fuertes en trastorno de ansiedad generalizada y trastorno obsesivo-compulsivo [4].

EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares)

Cuando la ansiedad tiene raíz en experiencias traumáticas —algo que veo frecuentemente en consulta—, el EMDR es una herramienta especialmente efectiva. Mediante estimulación bilateral (movimientos oculares o tapping), permite reprocesar recuerdos que quedaron “atascados” y que alimentan la respuesta ansiosa.

Un metaanálisis de 17 ensayos clínicos controlados con 647 participantes encontró que el EMDR produce una reducción significativa en síntomas de ansiedad (g = −0.71), pánico (g = −0.62) y fobias (g = −0.45) [5]. Conoce más sobre cómo funciona el EMDR

Medicación

En algunos casos, especialmente cuando los síntomas son intensos o dificultan mucho el funcionamiento diario, la medicación puede ser un apoyo importante. Los fármacos más utilizados son:

  • Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS): primera línea de tratamiento farmacológico.
  • Benzodiacepinas: se usan de forma puntual para crisis agudas, no como tratamiento prolongado.

La medicación no reemplaza la terapia psicológica. El enfoque más efectivo, según la evidencia, es la combinación de psicoterapia con apoyo farmacológico cuando es necesario, siempre bajo supervisión de un profesional.

Estrategias complementarias

Además de la terapia, hay prácticas que ayudan a regular la ansiedad en el día a día:

  • Ejercicio físico regular (al menos 30 minutos, 3-4 veces por semana).
  • Técnicas de respiración y mindfulness. Técnicas de manejo de estrés
  • Higiene del sueño: horarios regulares, evitar pantallas antes de dormir.
  • Reducir el consumo de cafeína y alcohol.

Estas prácticas son un complemento valioso, pero no sustituyen la atención profesional cuando la ansiedad ya está afectando tu calidad de vida.

¿Cuándo buscar ayuda profesional?

Es momento de consultar a un psicólogo cuando:

  • La preocupación o el nerviosismo llevan más de dos semanas y no ceden.
  • Estás evitando situaciones que antes hacías con normalidad.
  • Los síntomas físicos (insomnio, taquicardia, tensión) se han vuelto frecuentes.
  • Sientes que estás perdiendo el control o que “no puedes más”.
  • La ansiedad está afectando tu trabajo, tus relaciones o tu descanso.
  • Has tenido una o más crisis de pánico.

En Chile, el 57% de las personas con síntomas de ansiedad reconoce haber necesitado atención profesional, pero solo el 23% está actualmente en tratamiento [1]. Esa brecha es enorme, y muchas veces se explica por dudas sobre si lo que se siente “es suficiente” como para consultar.

Mi respuesta como terapeuta es clara: no necesitas estar en crisis para pedir ayuda. De hecho, mientras antes se aborde, mejores son los resultados.

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Preguntas frecuentes

¿La ansiedad se cura?

Los trastornos de ansiedad son altamente tratables. Con el enfoque terapéutico adecuado, la mayoría de las personas logra reducir significativamente sus síntomas y recuperar su calidad de vida. Más que “curar”, el objetivo es aprender a regular la ansiedad para que deje de controlar tu día a día.

¿Cuántas sesiones de terapia necesito para tratar la ansiedad?

Depende del tipo de trastorno y de cada persona. En general, un proceso de TCC para ansiedad puede durar entre 8 y 20 sesiones. Con EMDR, algunos cuadros responden en menos sesiones. Lo importante es que el avance se va evaluando de forma continua.

¿Puedo hacer terapia online para tratar ansiedad?

Sí. Múltiples estudios han demostrado que la terapia online es igual de efectiva que la presencial para tratar trastornos de ansiedad. En PsicólogosHoy atendemos de forma online a todo Chile.

¿Cómo sé si tengo ansiedad normal o un trastorno de ansiedad?

La ansiedad normal es puntual y proporcional a la situación. Un trastorno de ansiedad implica síntomas persistentes (semanas o meses), desproporcionados y que interfieren con tu funcionamiento diario. Si tienes dudas, una evaluación profesional puede aclarar el panorama.

¿La ansiedad puede causar síntomas físicos reales?

Absolutamente. La ansiedad puede provocar taquicardia, dolor de pecho, problemas digestivos, tensión muscular y fatiga, entre otros. Estos síntomas son reales y no “están en tu cabeza”. Es común que personas con ansiedad consulten primero a un médico general antes de llegar al psicólogo.

Fuentes

  1. [1] Asociación Chilena de Seguridad y Pontificia Universidad Católica de Chile. Termómetro de Salud Mental en Chile ACHS-UC (2024). Disponible en: www.uc.cl
  2. [2] Organización Mundial de la Salud. Anxiety disorders – Fact sheet (2023). Disponible en: www.who.int
  3. [3] Organización Mundial de la Salud. COVID-19 pandemic triggers 25% increase in prevalence of anxiety and depression worldwide (2022). Disponible en: www.who.int
  4. [4] Carpenter, J.K. et al. Cognitive behavioral therapy for anxiety and related disorders: A meta-analysis of randomized placebo-controlled trials. Depression and Anxiety, 35(6), 502-514 (2018). Disponible en: PubMed
  5. [5] Yunitri, N. et al. The effectiveness of eye movement desensitization and reprocessing toward anxiety disorder: A meta-analysis of randomized controlled trials. Journal of Psychiatric Research, 123, 102-113 (2020). Disponible en: PubMed