Baja Autoestima Featured
Ps. Sohad Sarrás, psicóloga clínica

Escrito por:

Ps. Sohad Sarrás

Psicóloga clínica · Máster en Psicología de la Salud · Certificada en EMDR · Monitora de Mindfulness · Fundadora de PsicólogosHoy · 16 años de experiencia clínica.

“No eres suficiente.” Quizás nunca te lo dijeron con esas palabras. Pero la escuchas todos los días —cuando te comparas en redes sociales, cuando evitas postular a un trabajo porque “no vas a quedar”, cuando dices que sí a todo porque necesitas que te validen.

Esa voz no apareció de la nada. Se construyó capa a capa desde la infancia, en las interacciones con quienes más necesitabas. Aunque hoy suena como tuya, es un eco de lo que aprendiste sobre ti cuando no podías cuestionar lo que recibías.

En Chile, según el Termómetro de Salud Mental ACHS-UC (2025), un 25,8% de la población presenta ansiedad moderada o severa y un 13,7% depresión —condiciones directamente vinculadas a una percepción negativa de sí mismo [1]. El 19% de los chilenos reporta sentirse solo de forma sostenida [2].

Este artículo no es sobre “quererte más”. Es sobre entender de dónde viene esa voz crítica y cómo reconstruir la autoestima desde la raíz, paso a paso.

La autoestima no nace: se construye

Nadie llega al mundo pensando “no soy suficiente”. La autoestima se forma en la relación con las figuras de apego. Cuando un niño llora y recibe consuelo, aprende que sus emociones importan. Cuando se equivoca y no es castigado con rechazo, aprende que su valor no depende de ser perfecto.

Pero cuando hay negligencia emocional, crítica constante o un entorno donde las emociones “no se hablan”, el niño concluye: “Si no me dan lo que necesito, debe ser porque no lo merezco”.

La autoestima tiene tres componentes:

  • Autoconcepto: lo que creo sobre mí (“soy capaz” o “soy un desastre”).
  • Autovaloración: cómo me siento respecto a lo que creo (orgullo, vergüenza).
  • Autoeficacia: la confianza en mi capacidad para enfrentar desafíos.

Estos componentes son resultado directo de las experiencias tempranas. Por eso la autoestima no se arregla con frases motivacionales —se trabaja entendiendo qué experiencias la moldearon.

Mini-caso: Valentina y la voz que decía “no eres suficiente”

(Caso ilustrativo basado en situaciones clínicas frecuentes. Datos modificados para proteger la confidencialidad.)

Valentina tiene 32 años, es diseñadora en Santiago. Sus jefes la valoran, pero ella vive con la sensación de que en cualquier momento la van a descubrir: que no es tan buena, que cualquier error la dejará expuesta.

No creció en un hogar violento, pero emocionalmente había un vacío. Su mamá respondía con un “no es para tanto” o un “mira a tu hermana, ella no hace problemas”. Valentina aprendió que para ser vista, tenía que ser perfecta. Buenas notas, buena universidad, buen trabajo. Pero el costo era invisible: ansiedad crónica y una autoestima que dependía 100% de su rendimiento.

La crisis llegó al no ser seleccionada para un ascenso. Para ella fue la confirmación de su peor miedo: “No soy suficiente”. En terapia, el trabajo fue rastrear el origen de esa creencia. Con TCC aprendió a cuestionar los pensamientos automáticos; con terapia de esquemas, trabajó los patrones de la infancia. Hoy sigue siendo exigente, pero ya no necesita la perfección para sentirse valiosa. Aprendió que su valor no se gana: se reconoce.

5 señales de que tu autoestima necesita atención

La baja autoestima no siempre se ve como inseguridad evidente. A veces se disfraza de perfeccionismo o de “ser fuerte”. Estas son cinco señales frecuentes:

  1. En tus pensamientos: diálogo interno hipercrítico. Te dices cosas que nunca le dirías a un amigo. Minimizas logros y magnificas errores.
  2. En tus relaciones: necesitas aprobación constante, te cuesta poner límites y tiendes a elegir vínculos donde das más de lo que recibes. (Esto se relaciona con la dependencia emocional.)
  3. En tu cuerpo: tensión crónica, problemas de sueño, fatiga inexplicable. Vivir evaluándose todo el tiempo agota.
  4. En el trabajo: perfeccionismo paralizante, síndrome del impostor, dificultad para aceptar elogios o asumir desafíos nuevos.
  5. En tus decisiones: postergas, dejas que otros decidan o evitas riesgos porque asumes que vas a fallar.

Si te identificas con tres o más de estas señales como patrón sostenido, tu autoestima podría necesitar un trabajo más profundo que la fuerza de voluntad.

¿De dónde viene la baja autoestima?

La baja autoestima rara vez tiene una sola causa. Es el resultado acumulativo de experiencias que construyen una narrativa negativa sobre uno mismo:

Infancia: la base invisible

  • Negligencia emocional: padres que cubrían lo material pero no lo emocional. El niño aprende que sus sentimientos no importan.
  • Crítica constante: un entorno donde nada era suficiente y el error se castigaba con rechazo.
  • Comparación: “Mira a tu hermano, él sí puede”. El valor queda siempre en relación a otros.
  • Abuso o maltrato: experiencias de abuso dejan una marca profunda en la percepción de sí mismo.

Adolescencia: la tormenta perfecta

  • Bullying: burla o exclusión durante la formación de identidad instala creencias difíciles de desmontar.
  • Presión de rendimiento: un sistema educativo que premia resultados enseña que el valor está en la nota, no en la persona.
  • Imagen corporal: estándares imposibles durante una etapa de hipersensibilidad al cuerpo.

Adultez: lo que mantiene el ciclo

  • Relaciones tóxicas: parejas que invalidan o controlan refuerzan creencias negativas preexistentes.
  • Entornos laborales hostiles: culturas de alta presión o precarización laboral, que en Chile afecta especialmente a trabajadores jóvenes.
  • Redes sociales: la comparación con vidas editadas erosiona la percepción de uno mismo [3].

El contexto chileno

Chile tiene particularidades que agravan este panorama. La cultura de la autoexigencia genera presión sostenida. Un estudio de la Universidad Andrés Bello (2024) con más de 1.100 menores en cinco regiones encontró que el 60,2% presentó síntomas de depresión y el 63,6% ansiedad, siendo la baja autoestima un factor de riesgo frecuente [4]. En adultos, las mujeres presentan depresión en un 17,8%, casi tres veces más que los hombres (7,3%) [1].

Por qué los consejos de “quiérete más” no funcionan

Si alguna vez leíste un post que dice “Tú eres suficiente, solo tienes que creerlo” y sentiste que no te sirve de nada —o peor, culpa por no poder “simplemente” quererte— no es que algo esté mal contigo. El consejo está mal.

La baja autoestima crónica no es un problema de actitud. Es un patrón de creencias profundasesquemas tempranos desadaptativos— que se instalaron antes de que pudieras cuestionarlos. Son como un sistema operativo en segundo plano: no lo ves, pero determina cómo interpretas todo.

Decirle a alguien con baja autoestima “quiérete más” es como decirle a alguien con miopía “ve mejor”. El problema no está en la voluntad: está en la estructura. Por eso los cambios superficiales —afirmaciones, libros de autoayuda— generan alivio momentáneo pero rara vez transformaciones duraderas.

Cómo trabajar la autoestima desde la raíz: paso a paso

Reconstruir la autoestima no es rápido, pero tiene pasos claros respaldados por evidencia:

Paso 1: Identificar tu creencia nuclear negativa

Las creencias nucleares son conclusiones absolutas sobre uno mismo que operan de forma automática:

  • “No soy suficiente.”
  • “No merezco amor.”
  • “Si muestro quién soy de verdad, me van a rechazar.”
  • “Solo valgo si rindo / si ayudo / si no molesto.”

No son “pensamientos negativos” sueltos: son el filtro a través del cual interpretas toda tu experiencia. La TCC utiliza técnicas como el registro de pensamientos y el cuestionamiento socrático para hacerlas explícitas.

Paso 2: Rastrear su origen

¿Cuándo fue la primera vez que sentiste esto? No se trata de culpar a nadie, sino de entender dónde se instaló la creencia. ¿Fue la crítica de un padre? ¿La comparación con un hermano? ¿El bullying? Entender el origen permite separar la creencia de la identidad: “Esto es algo que aprendí, no algo que soy”.

Paso 3: Terapia profesional

Los tres enfoques con mayor evidencia para la autoestima:

Terapia cognitivo-conductual (TCC) — El enfoque más estudiado y con mayor respaldo empírico [5]. Identifica pensamientos distorsionados (“si cometo un error, soy un fracaso”), los cuestiona con evidencia real y construye pensamientos más funcionales. Incluye reestructuración cognitiva, experimentos conductuales y entrenamiento en asertividad.

Terapia de esquemas — Especialmente efectiva cuando la baja autoestima viene de patrones profundos de la infancia. Trabaja con esquemas tempranos desadaptativos (como “defectuosidad” o “abandono”) mediante técnicas experienciales y reparentalización limitada [6].

EMDR (cuando hay origen traumático) — Si la baja autoestima está conectada a experiencias traumáticas específicas, el EMDR puede reprocesar esas memorias para que dejen de alimentar la creencia negativa. Complementa a la TCC y la terapia de esquemas cuando el trauma es un factor central.

Paso 4: Práctica cotidiana (no autoayuda genérica)

La terapia hace el trabajo profundo, pero la autoestima también se fortalece con prácticas diarias basadas en evidencia:

  • Registro de logros reales: cada noche, anota tres cosas que hiciste bien. No grandes hazañas: acciones concretas. Entrena al cerebro a registrar evidencia positiva.
  • Autocompasión: cuando te equivocas, respóndete como le responderías a un amigo. Estudios muestran que la autocompasión es mejor predictor de bienestar que la autoestima alta [7].
  • Exposición gradual: haz pequeñas cosas que te dan miedo (poner un límite, decir que no). Cada vez que lo haces, la creencia de “no puedo” pierde poder.
  • Cuidado del entorno social: identifica qué relaciones te nutren y cuáles te erosionan. La autoestima no se construye en aislamiento.

¿Cuándo buscar ayuda profesional?

No necesitas estar en crisis para consultar. Pero estas señales indican que la ayuda profesional es especialmente importante:

  • Tu autocrítica te paraliza o te impide funcionar con normalidad.
  • Has intentado cambiar por tu cuenta y sientes que no avanzas.
  • Tu baja autoestima está afectando tus relaciones: eliges parejas que te tratan mal, no puedes poner límites, o te aíslas.
  • Sientes síntomas de ansiedad o depresión asociados a cómo te percibes.
  • Sospechas que el origen está en experiencias tempranas que nunca procesaste.

En Chile, 1,4 millones de personas presentan síntomas de salud mental y declaran no haber sentido necesidad de consultar [2]. Sentirte mal contigo mismo de forma crónica no es normal —es tratable.

Da el primer paso

Si sientes que la baja autoestima está limitando tu vida, tu trabajo o tus relaciones, podemos ayudarte. En PsicólogosHoy trabajamos con TCC, terapia de esquemas, EMDR y otras terapias basadas en evidencia para llegar a la raíz de las creencias negativas, de forma online, con horarios flexibles y desde cualquier lugar de Chile.

Agenda tu primera sesión aquí o escríbenos por WhatsApp.

Preguntas frecuentes

¿Se puede curar la baja autoestima?

Más que “curar”, se reconstruye. Es un patrón de creencias modificable con terapia y práctica sostenida. La mayoría experimenta cambios significativos en los primeros 3 a 6 meses.

¿Cuánto tiempo toma mejorar la autoestima con terapia?

La TCC suele mostrar resultados en 12 a 20 sesiones para casos moderados. Si hay esquemas profundos o trauma, el proceso puede extenderse a 6-12 meses. Los avances suelen sentirse desde las primeras semanas.

¿La baja autoestima se hereda?

No hay un “gen de la baja autoestima”, pero los patrones de crianza tienden a repetirse entre generaciones. Trabajar la autoestima en terapia puede romper ese ciclo generacional.

¿Cuál es la diferencia entre baja autoestima y depresión?

La baja autoestima es una percepción negativa crónica de uno mismo; la depresión es un trastorno del ánimo con síntomas específicos. Están relacionadas —la baja autoestima es factor de riesgo para la depresión— y frecuentemente se trabajan en paralelo.

¿La terapia online funciona para trabajar la autoestima?

Sí. Múltiples estudios confirman que es igual de efectiva que la presencial para TCC y terapia de esquemas, con ventajas de accesibilidad desde cualquier lugar de Chile.

Fuentes

  1. ACHS & UC. Termómetro de Salud Mental ACHS-UC, novena ronda (2025). achs.cl
  2. Centro UC de Encuestas. Décima Ronda Termómetro ACHS-UC (2025). encuestas.uc.cl
  3. Vogel, E. A. et al. (2014). Social comparison, social media, and self-esteem. Psychology of Popular Media Culture, 3(4), 206-222.
  4. Universidad Andrés Bello (2024). Estudio salud mental en menores, cinco regiones de Chile.
  5. Kolubinski, D. C. et al. (2018). Systematic review of CBT for low self-esteem. Psychiatry Research, 267, 296-305.
  6. Young, J. E., Klosko, J. S. & Weishaar, M. E. (2003). Schema Therapy: A Practitioner’s Guide. Guilford Press.
  7. Neff, K. D. (2011). Self-compassion, self-esteem, and well-being. Social and Personality Psychology Compass, 5(1), 1-12.
Ps. Sohad Sarrás, psicóloga clínica

Ps. Sohad Sarrás

Psicóloga clínica con Máster Europeo en Psicología de la Salud y Práctica Clínica. Certificada en EMDR y monitora de Mindfulness. Fundadora y directora de PsicólogosHoy, con 16 años de experiencia clínica acompañando procesos de ansiedad, trauma y crecimiento personal.