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Ps. Sohad Sarrás, psicóloga clínica

Escrito por:

Ps. Sohad Sarrás

Psicóloga clínica · Máster en Psicología de la Salud · Certificada en EMDR · Monitora de Mindfulness · Fundadora de PsicólogosHoy · 16 años de experiencia clínica.

Imagina una niebla que no se levanta. No importa si el día está soleado, si dormiste ocho horas o si “no tienes motivos” para sentirte así. Todo pesa. Levantarte pesa. Contestar un mensaje pesa. Sonreír pesa. No es tristeza —o no solo tristeza—, es algo más profundo: como si alguien hubiera bajado el brillo de la vida entera.

Si algo de lo anterior te resulta familiar, quiero que sepas dos cosas. Primero: lo que sientes es real y tiene explicación. Segundo: tiene tratamiento. La depresión afecta a más de 280 millones de personas en el mundo [1] y en Chile es la primera causa de discapacidad. Pero también es uno de los trastornos con mejor respuesta al tratamiento.

Este artículo no empieza explicándote qué es la depresión. Empieza desmontando lo que no es, porque ahí es donde la mayoría se queda atrapada.

5 cosas que la depresión NO es

Mucha de la incomprensión que rodea a la depresión viene de creencias arraigadas que, sin mala intención, terminan haciendo daño.

1. No es tristeza normal

Sentirse triste después de una ruptura, una pérdida o un mal día es humano y esperable. La tristeza tiene un disparador identificable, es proporcional a la situación y se va suavizando con el tiempo.

La depresión es diferente. Puede aparecer sin un motivo claro, o la causa original ya pasó hace meses pero el malestar sigue intacto. Es un estado persistente que altera cómo piensas, sientes, duermes, comes y te relacionas. Para diagnosticar un episodio depresivo mayor, los síntomas deben estar presentes al menos dos semanas y afectar el funcionamiento cotidiano [2].

2. No es falta de voluntad

“Pon de tu parte”, “échale ganas”, “si quisieras, podrías”. Frases que reflejan un malentendido fundamental: la idea de que la persona con depresión elige sentirse así.

La depresión implica cambios reales en la bioquímica cerebral. Las alteraciones en serotonina, noradrenalina y dopamina afectan directamente la capacidad de experimentar motivación, placer y energía [3]. No es que la persona no quiera levantarse de la cama: es que su cerebro no le está entregando las señales que normalmente se lo permitirían.

3. No es “estar débil”

La depresión afecta a ejecutivos, deportistas de alto rendimiento, médicos, padres dedicados y personas que desde afuera parecen “tenerlo todo”. No discrimina por nivel socioeconómico, educación ni personalidad.

En Chile, el Termómetro de Salud Mental ACHS-UC (2025) estima que un 13% de la población adulta presenta síntomas moderados o severos de depresión: cerca de dos millones de personas [4]. Reconocer que necesitas ayuda y buscarla es un acto de coraje, no de fragilidad.

4. No es algo que se pasa solo

Uno de los mitos más peligrosos. Sin tratamiento, un episodio depresivo mayor dura en promedio entre 6 y 12 meses. Aproximadamente el 50% de quienes tienen un primer episodio tendrán otro, y ese porcentaje sube con cada episodio adicional [5]. La depresión no tratada tiende a cronificarse.

Con tratamiento adecuado, en cambio, la mejoría suele notarse entre las 4 y 8 semanas, y las herramientas aprendidas en terapia reducen significativamente el riesgo de recaída.

5. No es solo un problema emocional

Quizás la creencia más subestimada. Muchas personas con depresión no consultan porque sus síntomas principales son físicos: fatiga extrema que no mejora con descanso, dolores de cabeza frecuentes, molestias digestivas, dolor muscular sin causa médica, insomnio o hipersomnia, cambios de apetito con pérdida o aumento de peso, y enlentecimiento psicomotor (hablar, moverse o pensar más lento de lo habitual).

De hecho, la investigación muestra que el 53,8% de las personas con problemas de insomnio presenta síntomas moderados o severos de depresión [4]. El cuerpo y la mente no funcionan por separado.

Entonces, ¿qué ES la depresión?

La depresión clínica es una alteración persistente del funcionamiento emocional, cognitivo y físico. El DSM-5 requiere al menos cinco síntomas durante un mínimo de dos semanas, incluyendo necesariamente estado de ánimo deprimido o pérdida de interés o placer en actividades (anhedonia) [2].

Existen distintos tipos de trastornos depresivos:

  • Trastorno depresivo mayor: episodios de al menos dos semanas con síntomas que interfieren con el funcionamiento diario. Es la forma más diagnosticada.
  • Trastorno depresivo persistente (distimia): ánimo deprimido crónico que dura al menos dos años. Los síntomas son menos intensos pero constantes; muchas personas lo normalizan pensando que “así son”.
  • Trastorno afectivo estacional: episodios depresivos en otoño-invierno, asociados a la disminución de luz solar.

La depresión en Chile: una realidad que exige atención

Las cifras en Chile son contundentes:

  • Según el Termómetro de Salud Mental ACHS-UC (2025), el 13% de la población adulta presenta síntomas moderados o severos de depresión, lo que equivale a cerca de dos millones de personas [4].
  • La brecha de género es enorme: 19,5% en mujeres versus 6% en hombres reportan síntomas moderados o severos [4]. Sin embargo, los hombres tienen una tasa de suicidio 4 veces mayor, en parte porque tienden a no buscar ayuda y a expresar la depresión como irritabilidad o consumo de alcohol [6].
  • La Encuesta Nacional de Salud 2016-2017 estimó una prevalencia de depresión diagnosticada de 6,2% en adultos, con marcada diferencia entre mujeres (10,1%) y hombres (2,1%) [7].
  • Los trastornos neuro-psiquiátricos representan el 23,2% de los años de vida perdidos por discapacidad o muerte en Chile, siendo la depresión la principal contribuyente [8].

Síntomas que la gente no espera

Cuando pensamos en depresión, imaginamos a alguien llorando en la cama. Pero muchos síntomas pasan desapercibidos porque no encajan con esa imagen.

  • Irritabilidad en lugar de tristeza: especialmente en hombres y adolescentes. Se enojan por todo, explotan por cosas que antes no les afectaban. Nunca se identifican como “deprimidos” porque no se sienten tristes, se sienten enojados.
  • Dolor físico sin explicación médica: cefaleas frecuentes, dolor de espalda crónico, molestias digestivas. Consultan a múltiples médicos, los exámenes salen normales, y nadie sugiere evaluar un cuadro depresivo.
  • Dificultad para tomar decisiones: incluso las más simples —qué comer, qué ponerse, qué responder— se vuelven agotadoras. La “niebla mental” hace que el cerebro funcione a media velocidad.
  • Aislamiento disfrazado de “estar ocupado”: dejan de contestar mensajes, cancelan planes. No es que no quieran ver a sus amigos; es que el esfuerzo social les resulta insostenible.
  • El mundo se ve diferente: los colores parecen apagados, la comida pierde sabor, la música favorita ya no genera nada. Esta pérdida de placer —la anhedonia— es uno de los marcadores más específicos de la depresión.

Jorge, el ejecutivo que no sabía que tenía depresión

Jorge, 45 años, gerente de operaciones en Santiago. Casado, dos hijos. Siempre fue el “pilar” de su familia y su equipo: resolutivo, organizado, confiable.

Empezó con insomnio. Se despertaba a las 4 de la mañana sin poder volver a dormirse. Lo atribuyó al estrés de un proyecto difícil. Después vino la irritabilidad: discutía con su esposa por cosas insignificantes, perdía la paciencia con sus hijos, respondía cortante a su equipo. “Es la presión del trabajo”, se decía.

Dejó de ir al fútbol de los sábados. Dejó de llamar a sus amigos. Empezó a tomar una copa de vino para dormir, luego dos, luego tres. En la oficina seguía funcionando por inercia, pero en casa era otra persona. “Estoy cansado”, era su respuesta para todo.

Fue su esposa quien dijo: “Jorge, esto no es cansancio”. Lo convenció de consultar. El diagnóstico: trastorno depresivo mayor, severidad moderada. Inició TCC y, por indicación de su psiquiatra, medicación antidepresiva. A las seis semanas empezó a notar cambios: dormía mejor, la irritabilidad bajó, volvió a tener ganas de hacer cosas.

“Yo no me sentía triste. Me sentía vacío, enojado, agotado. Nunca pensé que eso fuera depresión”.

La historia de Jorge es más común de lo que parece, especialmente en hombres que asocian la depresión exclusivamente con llanto y tristeza. Muchos viven meses —o años— sin buscar ayuda porque sus síntomas no encajan con lo que creen que es “depresión”.

¿Por qué se produce la depresión?

La depresión no tiene una causa única. El modelo más aceptado es el biopsicosocial: una interacción entre vulnerabilidades biológicas, factores psicológicos y condiciones ambientales. También es frecuente que coexista con otros cuadros, especialmente ansiedad, lo que complica el diagnóstico y hace aún más importante una evaluación profesional.

Factores biológicos

  • Genética: tener un familiar de primer grado con depresión aumenta el riesgo entre 2 y 3 veces [9]. No es determinismo, es vulnerabilidad: los genes cargan el arma, pero el ambiente aprieta el gatillo.
  • Neuroquímica: alteraciones en serotonina, noradrenalina y dopamina afectan la regulación del ánimo, la motivación y la capacidad de experimentar placer.
  • Inflamación crónica: marcadores inflamatorios elevados se asocian con síntomas depresivos, sugiriendo una conexión entre salud física y mental más estrecha de lo que se pensaba [10].

Factores psicológicos

  • Trauma: las experiencias adversas en la infancia o la adultez son uno de los predictores más fuertes de depresión. El trauma infantil puede triplicar el riesgo de depresión en la vida adulta [11].
  • Patrones cognitivos: la “tríada cognitiva” descrita por Aaron Beck —visión negativa de uno mismo, del mundo y del futuro— mantiene y profundiza el estado depresivo.
  • Baja autoestima crónica: funciona tanto como causa y como consecuencia de la depresión, creando un ciclo que se refuerza a sí mismo.
  • Duelo no procesado: pérdidas significativas que no se elaboraron adecuadamente pueden derivar en un cuadro depresivo.

Factores ambientales y contexto chileno

  • Estrés laboral y burnout: jornadas extensas, inseguridad contractual y la cultura del “aguantar”.
  • Aislamiento social: el 19% de los chilenos se siente aislado socialmente, y la soledad está fuertemente asociada a síntomas depresivos [4].
  • Dificultades económicas: el estrés financiero crónico es un factor de riesgo consistente.
  • Sedentarismo: el 22,7% de quienes reportan sedentarismo presenta síntomas depresivos [4].
  • Eventos vitales acumulados: rupturas, conflictos familiares, pérdida de empleo.

Tratamiento: lo que dice la evidencia

La depresión es uno de los trastornos mentales con mejor pronóstico cuando se trata adecuadamente. Entre el 60% y el 80% de las personas responde positivamente al tratamiento con psicoterapia, medicación o una combinación de ambas [1]. Lo importante es que el tratamiento sea el adecuado para la severidad del cuadro.

Terapia cognitivo-conductual (TCC)

Es el tratamiento psicológico con mayor respaldo científico para la depresión. Un metaanálisis de 409 ensayos con más de 52.000 pacientes confirmó mejoras significativas y duraderas [12]. Las guías internacionales la recomiendan como primera línea de tratamiento psicológico. Trabaja sobre dos frentes:

  • Activación conductual: retomar de forma gradual actividades que generan bienestar, rompiendo el ciclo de inactividad y aislamiento que mantiene la depresión.
  • Reestructuración cognitiva: identificar y cuestionar los pensamientos automáticos negativos (“no sirvo para nada”, “esto nunca va a mejorar”) que distorsionan la percepción de la realidad.

En depresión leve a moderada, la TCC puede ser suficiente como tratamiento único. Las herramientas aprendidas funcionan como protección contra futuros episodios.

Medicación antidepresiva

En depresión moderada a grave, la medicación es frecuentemente necesaria y no debería verse como un fracaso o una “muleta”:

  • ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina): primera línea farmacológica. Incluyen sertralina, escitalopram y fluoxetina.
  • IRSN (inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina): como venlafaxina y duloxetina, especialmente útiles cuando hay fatiga severa o dolor asociado.

Los antidepresivos tardan entre 2 y 4 semanas en alcanzar su efecto completo. No generan adicción, pero su suspensión debe ser gradual y supervisada por un médico.

Combinación TCC + medicación

La combinación de psicoterapia con medicación es más efectiva que cualquiera de las dos por separado en depresión moderada a grave [13]. Un metaanálisis de red en The Lancet (2024) lo confirmó como una de las estrategias más eficaces para episodios nuevos de depresión [14].

EMDR: cuando la depresión tiene raíces traumáticas

Cuando la depresión no responde bien al tratamiento convencional, a menudo hay experiencias traumáticas no procesadas debajo: pérdidas, abuso, negligencia emocional. En esas situaciones, el EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares) puede ser un complemento valioso, permitiendo reprocesar esas memorias y reducir la carga emocional que alimenta los síntomas depresivos. La OMS lo reconoce como tratamiento para condiciones relacionadas con el estrés [15].

Ejercicio físico

Un metaanálisis del BMJ (2024) con 218 ensayos clínicos encontró que el ejercicio tiene un efecto antidepresivo moderado, comparable al de algunos tratamientos farmacológicos en depresión leve a moderada [16]. Caminar, trotar, nadar o practicar yoga al menos 30 minutos, 3 a 5 veces por semana, puede marcar una diferencia real. No reemplaza la terapia ni la medicación, pero es un complemento accesible y sin efectos secundarios.

Mensaje clave: la depresión tiene tratamiento efectivo. No importa si empiezas con terapia, con medicación o con ambas: lo que importa es empezar.

El primer paso es el más difícil

Si lo que leíste en este artículo resuena con lo que estás viviendo, quiero que sepas que no tienes que enfrentarlo solo. La depresión tiene tratamiento, y buscar ayuda es el acto más valiente que puedes hacer. En PsicólogosHoy trabajamos con TCC, EMDR y otras terapias basadas en evidencia, de forma online, con horarios flexibles y desde cualquier lugar de Chile.

Agenda tu primera sesión aquí o escríbenos por WhatsApp.

Si tienes pensamientos suicidas, busca ayuda inmediata. En Chile puedes llamar al Fono Salud Responde: 600 360 7777 o al *4141 (Línea de prevención del suicidio).

Preguntas frecuentes

¿La depresión se cura?

La mayoría de las personas mejora significativamente con tratamiento adecuado, y muchas logran remisión completa. Puede haber recurrencias, pero las herramientas aprendidas en terapia permiten manejarlas mejor. Lo importante es tratar el episodio actual y trabajar los factores de vulnerabilidad.

¿Necesito medicación para tratar la depresión?

No siempre. En depresión leve a moderada, la psicoterapia sola puede ser suficiente. En depresión moderada a grave, la combinación de terapia y medicación suele dar mejores resultados. La decisión se toma junto con tu equipo de salud mental.

¿Cuánto dura un episodio depresivo sin tratamiento?

Entre 6 y 12 meses en promedio, y el riesgo de recurrencia aumenta con cada episodio. Con tratamiento, la mejoría suele notarse entre las 4 y 8 semanas.

¿La depresión puede causar síntomas físicos?

Sí. Fatiga extrema, dolores de cabeza, problemas digestivos, dolor muscular y alteraciones del sueño son síntomas físicos habituales. Muchas personas consultan primero a un médico general sin sospechar un cuadro depresivo.

¿Cómo puedo ayudar a alguien con depresión?

Escucha sin juzgar, valida lo que siente (evita frases como “échale ganas”), ofrece compañía sin presionar y anímalo a buscar ayuda profesional. No intentes ser su terapeuta, pero sí su apoyo.

¿Es posible tratar la depresión de forma online?

Sí. La psicoterapia online es igual de efectiva que la presencial para tratar la depresión. En PsicólogosHoy atendemos por videoconferencia desde cualquier lugar de Chile.

Fuentes

  1. [1] Organización Mundial de la Salud. Depressive disorder (depression) – Fact sheet (2023). Disponible en: www.who.int
  2. [2] American Psychiatric Association. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-5-TR), 5.ª edición, texto revisado (2022). Sección: Trastorno depresivo mayor.
  3. [3] Malhi, G.S. & Mann, J.J. Depression. The Lancet, 392(10161), 2299-2312 (2018). Disponible en: PubMed
  4. [4] ACHS y PUC. Termómetro de Salud Mental en Chile ACHS-UC, undécima ronda (2025). www.achs.cl
  5. [5] Burcusa, S.L. & Iacono, W.G. Risk for recurrence in depression. Clinical Psychology Review, 27(8), 959-985 (2007). PubMed
  6. [6] Ministerio de Salud de Chile – DIPRECE. Prevención del Suicidio. Disponible en: diprece.minsal.cl
  7. [7] Ministerio de Salud de Chile. Encuesta Nacional de Salud 2016-2017. Disponible en: www.minsal.cl
  8. [8] Ministerio de Salud de Chile – DIPRECE. Salud Mental en Chile. Disponible en: diprece.minsal.cl
  9. [9] Sullivan, P.F. et al. Genetic epidemiology of major depression: Review and meta-analysis. Am. J. of Psychiatry, 157(10), 1552-1562 (2000). PubMed
  10. [10] Miller, A.H. & Raison, C.L. The role of inflammation in depression. Nature Reviews Immunology, 16(1), 22-34 (2016). PubMed
  11. [11] Felitti, V.J. et al. The ACE Study: childhood abuse and household dysfunction. Am. J. of Preventive Medicine, 14(4), 245-258 (1998). PubMed
  12. [12] Cuijpers, P. et al. CBT vs. control conditions, other psychotherapies, pharmacotherapies and combined treatment for depression (409 trials, 52.702 patients). World Psychiatry, 22(1), 105-115 (2023). PMC
  13. [13] Cuijpers, P. et al. Meta-analysis of CBT for adult depression, alone and in comparison with other treatments. Canadian J. of Psychiatry, 58(7), 376-385 (2013). PubMed
  14. [14] Furukawa, T.A. et al. Network meta-analysis of treatments for adults with a new episode of depression. eClinicalMedicine (The Lancet), 2024. The Lancet
  15. [15] Organización Mundial de la Salud. Guidelines for the management of conditions specifically related to stress (2013). Disponible en: www.who.int
  16. [16] Noetel, M. et al. Effect of exercise for depression: systematic review and network meta-analysis of randomised controlled trials. BMJ, 384, e075847 (2024). Disponible en: PubMed
Ps. Sohad Sarrás, psicóloga clínica

Ps. Sohad Sarrás

Psicóloga clínica con Máster Europeo en Psicología de la Salud y Práctica Clínica. Certificada en EMDR y monitora de Mindfulness. Fundadora y directora de PsicólogosHoy, con 16 años de experiencia clínica acompañando procesos de ansiedad, trauma y crecimiento personal.